Las puertas abiertas
Editando las creencias... Cargando...
Últimamente resuena en mí una idea/forma de mirar que parece que se opone a lo que de verdad sucede fuera. Pero está algo lejos de ese “oponer” por ser precisamente “una forma de mirar” que puede compartir espacio con otras. Me gusta pensar en lo de fuera como “creencias colectivas”. El mundo se articula alrededor de ellas y es lo que nos permite funcionar de cierta manera. Muchas veces estas creencias se ligan a la utilidad y otras veces…(huele raro)
Si nos enfocamos en la utilidad y nos salimos de las creencias…parece (desde otros ojos) que estamos locos. Pongo un ejemplo para que nos entendamos mejor. Una bandeja sirve para poner cosas y moverlas de un lado a otro. Es algo bastante obvio. Se le pueden dar otros usos que entran dentro de una lógica compartida de la utilidad (creencia). Pero si un día me vieseis intentando picar una piedra con una bandeja o mojándola en pintura para pintar una pared…pensaríais que estoy loco. Como lo dicen de los artistas, filósofos, científicos… más vanguardistas.
Creo que perder esa plasticidad respecto a la creación de realidad es como perder un superpoder. (Me acabo de dar cuenta de que creación y creencia se parecen mucho. ¿Casualidad? No creo.) Pienso que realmente esa capacidad es una fuerza poderosa y revolucionaria. Decir “las fronteras son un borde imaginario que compartimos” o “las palabras no consiguen explicar la naturaleza de lo que refieren” es, hoy más que nunca, una manera de empujar el mundo hacia un lugar más agradable para todos.
En un mundo articulado por esas “creencias colectivas”, salir de los moldes (galerías) es arriesgado y a la vez sanador.
Este verano ha calado hondo en mí la idea: “puertas abiertas”. Esta idea es una especie de “contrafuerza” al individualismo, a la falta de red interpersonal y a esa pérdida de plasticidad. Desde hace unos años llevo pidiéndoles a mis padres dejar la puerta de la parcela abierta para que pase quien quiera. Es una manera más de generar red, de exteriorizar la intimidad y es un gesto bonito de acogimiento. Este verano se ha roto la puerta de la parcela y ha sido el azar perfecto para que esto suceda. Estoy contento y orgulloso de esa puerta abierta y de que mi familia vaya a contracorriente del miedo. A pesar de los anuncios de Securitas Direct, los titulares de las noticias con música de película de acción, información fragmentada y polarizada y el “increíble porcentaje de abuelas que bajaron a por el pan y le okuparon la casa una familia de magrebíes que practican el islam” (porque recordemos que las prácticas religiosas de otros son el demonio y en este mundo hay UNA ÚNICA MANERA DE MIRAR que justifica el abuso de los míos, el genocidio y la explotación”).
Otra manera en la que relaciono esta idea de las puertas abiertas es para hablar de sanar la herida. De esto os quiero hablar en las nuevas tormentas, pero resumiendo bastante…esto de la existencia va de sanar una gran herida para llegar a estados de comunión cada vez más complejos y amplios.
La apertura facilita la red, y la red consigue sostenernos. Pero el enfoque debería ser mirando al nudo que suponemos para la red. Con la red sostenemos a otros (qué bonito)
Recuerdo que cuando era pequeño, se me quedó clavada una frase que dijo mi padre acerca de la luz.
“La luz nos permite ver, pero también ser vistos”
Ya he aprendido que no todo es como todo (aunque lo sea :) ). Hoy veo que las puertas abiertas actúan como la luz. No solo nos sostienen, sino que sostienen a otros (esto es lo verdaderamente importante)
Queda feo (¿?) invitar a exteriorizar lo íntimo, a exponerse al dolor, a mostrar los miedos…Pero como mi tío me decía “fffffeo” de pequeño (siempre con mucho cariño), os invito profundamente a ello. Si no hay nexo entre nudos, o si el nexo es débil, mostrarse en lo íntimo crea o afianza una cuerda, las cuerdas hacen red y la red nos mantiene a flote (a nosotros y a otros).
Por esto es importante que haya escucha y habla, respeto y tolerancia, vulnerabilidad y abrazo. Lo difícil es hablar sin saber si hay oreja o mostrarse vulnerable sin saber si habrá abrazo, pero lo hay, normalmente lo hay. Y si no “habrá que hacer lo posible para que lo haya”.
La pregunta hoy es: ¿Quién ha cerrado las puertas?
Si nace la pregunta, aunque no haya respuesta, hay llave.
La pregunta es la llave
Me siento obligado a compartiros este tema que en su tiempo me dio muchos dolores de cabeza.
La oscuridad apaga distancias ¿Quién está detrás? Abrimos una puerta y se cierran las demás ¡Alerta! Luciérnagas de gas
Ayer estuve de reunión táctica con la gente de Invasores y saque un par de ideas más que quiero desarrollar pronto en un escrito que ya está en proceso de creación y que quiero que vea la luz en los próximos meses.
Si aún no estas suscrito…aquí lo tienes a tiro piedra. Que digo yo, que habrá que hacer red.
No sé como de paranoia filosófica ha sido esto. A mi me mola, pero agradezco también el feedback (aunque seguiré publicando lo que me apetezca jaja)
Un abrazo fuerte
-The Kaotic Creator

